Biblioteca Virgilio Barco - Rogelio Salmona - (Bogotá Colombia)

Espacio Abierto y Colectivo: Biblioteca Pública Virgilio Barco 

 

 

Arquitecto  -  Rogelio Salmona 2002

Año de Construcción  -  2002

Área construida  -  16.092 m2

Puestos de lectura  -  640

Colección actual   -  25.000 volúmenes

Capacidad colecciones  -  130.000 volúmenes

Promedio diario de usuarios    -    2.000

 

 

La Biblioteca Virgilio Barco, un espacio que adoptó el nombre de un ex presidente colombiano, es sin duda, una de las mejores obras arquitectónicas de Colombia. Ubicada al occidente de Bogotá, en el llamado corazón geográfico de la ciudad.

 

Es una obra diseñada por el arquitecto Francés, nacionalizado colombiano, Rogelio Salmona, en el año 2002 por la firma constructora Consorcio Bibliotecas del Distrito, conformada por la firma Conconcreto S.A. y Cusezar S.A.

 

 

Su construcción se encuentra en un área de 16.092 metros cuadrados. Cuenta con una sala general construida en 3 niveles; sala de lectura, 640 puestos de lectura, hemeroteca, cubículos para lectura, videoteca, sala de informática, catálogos digitales, áreas para investigadores, internet y multimedia.

 

 

Además, tiene un auditorio al aire libre con capacidad para 350 personas, salas de música, exposiciones e información sobre Bogotá y un salón infantil con capacidad para 100 niños, donde hay marionetas y ludoteca. Y una terraza donde se puede observar gran parte de la ciudad.

 

 

 

Es considerada un lugar abierto y colectivo, denominada así por su arquitecto Rogelio Salmona, quien creó todo un espacio con las formas y la luz generando un ambiente placentero para la lectura, ya que la biblioteca tiene un sistema de luz natural formada por el techo curvo que permite que la luz del sol entre en cada inflexión, gracias a la claraboyas orientadas hacia el norte, que recogen la luz difusa de los alrededores iluminando todo el lugar, acompañada del sonido de los canales de agua que la adornan en su exterior y que sirven de espejo para reflejar la luz exterior hacia adentro de la biblioteca.

 

En su interior se pueden hacer diferentes recorridos circulares, forma que tiene la biblioteca, que permite a las personas transitar por las cubiertas y observar los jardines elevados por medio de las ventanas.

 

 

  

Fotografias tomadas por: (D.A.P.)

 

 

De forma simétrica construida con materiales como el ladrillo y concreto en combinación con los ventanales gigantes en cristal y acero. Una estructura en niveles y laberintos, escaleras y rampas, y pisos en madera, complementados en su exterior con jardines y largos canales de agua que recorrer el lugar como si fuera un riachuelo ofreciendo un aspecto de arquitectura andaluza, característica de la obra de Salmona, considerada un hito de la arquitectura contemporánea en Colombia.

 

Es un extraordinario lugar para aprender en un sitio lleno de tranquilidad, un espacio preciso y acogedor. Es encontrar la modernidad del lugar dentro de una arquitectura ambiental con distribuciones indefinidas y excepcionales. Símbolo de lo que es Bogotá la Capital Mundial del Libro.

Historia - Arquitectura Gotica

Historia de la Arquitectura Gótica


Las plantas de los grandes edificios góticos no fueron muy diferentes de las de las grandes catedrales románicas (tres naves, transepto y cabecera con girola y capillas radiales. En el alzado se respetó la configuración de tres pisos superpuestos.

Pero donde la arquitectura gótica es esencialmente diferente a la románica es en el sistema de abovedamiento, ya que en el románico se emplean pesadas bóvedas de medio cañón sobre arquerías de medio punto que debían soportar inmensos esfuerzos, en colaboración de gruesos muros. El arquitecto románico -como el gótico- buscó también el carácter ascensional del templo y la luz, pero se vio maniatado por los recursos arquitectónicos de que disponía. En su lugar, prefirió centrarse en el orden y la regularidad de las formas para transmitir armonía.

La arquitectura gótica se basó en el arco apuntado y la bóveda de crucería, amén del arbotante.

Arquitectura Gótica en Francia: Notre DameEl arco apuntado nació en el románico de Borgoña. La famosa abadía de Cluny III lo incorpora de manera majestuosa y es rápidamente difundido. El arco apuntado ejerce menos resistencia que el de medio punto al peso superior que soporta y su estilizada figura permite una estética ascensional que será explotada plenamente por el gótico.

El segundo (primero en importancia) elemento esencial de la arquitectura gótica es la bóveda de crucería. Se puede afirmar sin demasiadas vacilaciones que no hay artificio arquitectónico tan polémico, estudiado y analizado como la misteriosa bóveda de crucería gótica.

El uso de bóvedas con nervios de refuerzo ya se usó en el mundo romano y posteriormente en la arquitectura musulmana y lombarda. Sin embargo, se considera que las primeras bóvedas que se pueden considerar precedentes de la futura gótica se desarrollaron en el mundo anglonormando (como por ejemplo, la Catedral de Durham y las iglesias de Caen) aunque éstas son sexpartitas y los arcos de medio punto. Desde entonces este sistema de abovedamiento transformó el románico dotándolo de una cubrición para el que no estaba preparado y permitió el paso definitivo al mundo gótico puro.

El
      verdadero epíritu de la arquitectura gótica: sentido
      ascensional y desmaterialización del muro. San Pedro de
      Vitoria

Se ha escrito mucho y de manera opuesta sobre la razón de tal invento.

La bóveda de arista románica es la formada por el cruce perpendicular de dos bóvedas de medio cañón. La bóveda de arista es usada de manera sistemática en el románico, en concreto para cubrir las naves laterales. Básicamente la bóveda de crucería es el resultado del cruce de dos bóvedas de cañón apuntado soportada por dos arcos cruceros diagonales. Para algunos autores -como Marcel Aubert- esta aclaración es primordial: la bóveda gótica no sería una bóveda "con" crucería (los nervios están embutidos en la bóveda y no soportan nada) sino una bóveda "sobre" crucería (los arcos son ajenos a los plementos de las bóvedas que apoya sobre ellos) .

Pero aquí empieza la polémica. Para algunos autores y, sobre todo, para la corriente romántica del siglo XIX que idealiza el mundo medieval y su arquitectura, en especial el gótico, los arcos cruceros realmente soportan el total del peso de la bóveda que se cierne sobre ellos desplazando todo el peso -como cañerías que conducen el agua hasta el desagüe del suelo- a los cuatro puntos de arranque de los mismos. En un sentido literal, este sistema está basado en un equilibrio dinámico complejísimo que fallaría si cualquiera de los sillares de los plementos estuviera mal colocado o, peor aún, si las dovelas de los arcos cruceros se desajustaran.

Para otros autores, sin embargo, la importancia de estos arcos cruceros es muy inferior a la conferida inicialmente. Para ello se basan en la observación de iglesias y catedrales semidestruidas en las guerras europeas donde se pudo comprobar cómo las plementerías que habían perdido los arcos cruceros se mantenían perfectamente estables. Para ello no hay que dejar de pensar que uno de las grande avances de los canteros góticos fue trabajar con gran pulcritud los sillares de los plementos creando piedras de fino espesor y muy ajustados entre sí, que al fraguar la argamasa entre ellos dan como resultado una bóveda relativamente ligera y muy rígida y resistente.

Para estos autores, como Paul Frankl, los arcos cruceros no serían otra cosa que la manera de adornar las aristas de unas bóvedas con irregularidades como consecuencia de tener que abovedar tramos no cuadrados o proyectadas desde arcos a desigual altura. En palabras de Bango Torviso, las ojivas son "cimbras monumentalizadas en piedra". Ello justificaría que en el gótico final se construyeran bóvedas de crucería más complejas y barrocas con nervios de diseño caprichoso alejados completamente de cualquier utilidad arquitectónica y sí meramente decorativa.

Ventanal góticoPosiblemente entre estos dos extremos esté la verdad. Lo que es claro es que, en conjunto, estas estructuras liberan de casi todo el peso a los muros perimetrales, localizándolo en cuatro puntos determinados. Esto permite desmaterializar el muro mediante grandes vanos o ventanales con tracerías caladas en las que se encastraron hermosísimas vidrieras coloreadas. Para reforzar los puntos de evacuación del peso se reforzaron los contrafuertes ya usados de manera continua en el románico y, sobre todo, se empleó el arbotante, verdadero arco de apuntalamiento que conduce el peso soportado por las zonas de sostén definitivamente hacia el exterior del edificio a través de un contrafuerte situado en el exterior coronado por un pináculo.

Tan complejo sistema de esfuerzos y contrarrestos determina completamente el intrincado -y a veces abigarrado- aspecto exterior de las catedrales góticas, repletos de estribos, arbotantes y pináculos. No más sencillas son las fachadas principales. La típica fachada gótica se divide en tres cuerpos horizontales y tres secciones verticales o calles, donde se abren las tres portadas que se corresponden con las naves interiores. Las dos torres laterales forman parte del cuerpo de la fachada y se rematan frecuentemente por agujas o chapiteles. Por último, el gran rosetón calado, además de fuente de luz y color para el interior, supone un magnífico centro para la totalidad del conjunto.

 

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